miércoles, 30 de septiembre de 2009

El alza de 17% a gasolinas, lo más perjudicial del paquete del “gobierno usurpador”, dice
Salinas, Calderón y gobernadores priístas ya decidieron aumentar impuestos: AMLO
El 12 de octubre retornará a la Cámara de Diputados para rechazar la propuesta oficial
Ciro Pérez Silva
Enviado
San Pedro Yolox, Oax., 29 de septiembre. Por encima de los daños que puede causar a la economía popular el incremento de 2 por ciento al impuesto al valor agregado (IVA), el aumento de 17 por ciento a las gasolinas es por mucho la medida “más perjudicial” del paquete económico presentado al Congreso por el “gobierno usurpador”, aseguró aquí Andrés Manuel López Obrador.
“Nos oponemos a todo el presupuesto de egresos y ley de ingresos, pero lo que más daño va a provocar en el bolsillo de la mayoría de los mexicanos es el costo que tendrían la gasolina, el gas y la luz, porque si aumenta la gasolina en 17 por ciento, como plantea Felipe Calderón, va a impactar en todas las actividades económicas, todos los bienes y servicios y los productos de consumo”, enfatizó.
Al iniciar la octava etapa de su gira por los municipios de usos y costumbres de Oaxaca, el tabasqueño recordó que la semana pasada presentó frente a la Cámara de Diputados una propuesta alternativa de paquete económico, en el que destaca la reducción de salarios y prestaciones de la alta burocracia, así como la eliminación de los regímenes especiales a efecto de que empresas como Coca-cola, Cementos Mexicanos, Telmex, Bancomer, Banamex y Bimbo, entre otras, paguen impuestos en la misma proporción que lo hace cualquier asalariado.
“No aceptamos esta condición de opresión que pretende agravar aún más el gobierno usurpador; no aceptamos que sólo el empleado raso, el pequeño y mediano empresario, el pequeño y mediano comerciante, pague impuestos y la mafia que gobierna al país, que se compone de cien empresarios, no pague impuestos y cuando lo hace la Secretaría de Hacienda se los regrese, por eso nos vamos a reunir nuevamente en la Cámara de Diputados el próximo 12 de octubre para reiterar nuestro rechazo a un paquete económico que pretende darle otra vuelta a la tuerca para seguir apretando al pueblo”, aseveró.
El tabasqueño llamó la atención sobre “el engaño, la cortina de humo” que pretende crear el PRI al señalar que se opone a un incremento a los impuestos, “cuando en realidad ya llegaron a un acuerdo Carlos Salinas de Gortari –que es quien manda por encargo de la mafia–, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto –como representante de los gobernadores del PRI–, Manlio Fabio Beltrones –como representante de Salinas en el Senado– y Francisco Rojas –como representante de Salinas en la Cámara de Diputados–; ellos ya decidieron aumentar impuestos”.
Dijo que por esta crisis económica ahora hay más desempleo, pobreza y carestía de la vida, y “estos que malgobiernan y que han cancelado el futuro para miles de mexicanos se empeñan en arreglar la crisis echándole de nuevo la carga al pueblo”.
En la zona chinanteca de la Sierra Juárez de Oaxaca, López Obrador condenó “la realidad de opresión” que padece la mayoría de los mexicanos, “opresión porque los jóvenes no tienen oportunidad de empleo ni de estudio; porque no se garantizan las libertades de todos los mexicanos; porque vivimos en una situación de inseguridad y violencia y porque no hay una verdadera democracia”.
Ahí se refirió al fallo del tribunal electoral sobre el resultado de las elecciones para delegados en Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, que dio el triunfo a los candidatos del PAN.
“Esos magistrados responden a los intereses de la mafia del poder que gobierna el país, son sus achichincles, y además unos achichincles que nos salen muy caros porque cada uno cobra entre 400 mil y 500 mil pesos mensuales y no sirven para nada, actúan por consigna”, afirmó.
Aseguró que la ratificación de Demetrio Sodi y Carlos Orvañanos “es una burla”, ya que detrás de los dos panistas está la oligarquía que integran el “banquero corrupto” Roberto Hernández y el dueño de Bimbo, Lorenzo Servitje, quienes promovieron la campaña negra en el proceso electoral de 2006 para evitar que el tabasqueño llegara a la Presidencia de la República.
Interrogado sobre el desenlace del caso Juanito en Iztapalapa, López Obrador lamentó que Rafael Acosta haya sido mal aconsejado “por los panistas, los priístas y por Televisa”, y ponderó la capacidad y liderazgo social de Clara Brugada, “que redundará en beneficio del pueblo de esa demarcación”.

Impostergable, debate nacional para acabar con privilegios: AMLO
Las grandes corporaciones pagan apenas 1.7% de ISR , frente a una tasa de 28% para los asalariados y pequeñas empresas, denunció
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Ciro Pérez, enviado, y La Jornada En Línea Publicado: 30/09/2009 19:01

Santa María Yavesia, Oax.
Es impostergable un debate nacional para terminar con los privilegios fiscales que le permiten a las grandes corporaciones pagar apenas 1.7 por ciento por concepto de Impuesto Sobre la Renta, frente al 28 que tributan asalariados, medianas y pequeñas empresas, y que ha permitido la acumulación de grandes capitales en muy pocas manos y en muy poco tiempo, advirtió aquí Andrés Manuel López Obrador.
Señaló que "aunque es un camino muy difícil", la lucha por el cambio real en México se mantendrá por la vía pacífica y electoral y aclaró que bajo ninguna circunstancia llamará a tomar las armas, porque sólo generaría mayor violencia y sufrimiento entre el pueblo.
Agregó que de presentarse esa situación, "los de mero arriba", los capos de la mafia de la política serían meros espectadores, si se considera que la mayoría de ellos no radica en territorio nacional.
Al continuar su gira por municipios oaxaqueños, el "presidente legítimo" reconoció sin embargo que es "muy difícil" transitar por la vía pacífica y electoral, "porque los dados están cargados y las cartas están marcadas".
Al abordar el asunto del paquete fiscal propuesto por la administración federal, López Obrador manifestó que éste sólo trata de exprimir aún más los bolsillos de las familias mexicanas, sin tocar apenas a los grandes empresarios y banqueros del país.
A la mafia de la política, del poder y del dinero no le importa el sufrimiento de la gente y un posible aumento a impuestos y la creación de nuevas contribuciones sólo desatará una mayor violencia, inseguridad, desempleo, carestía, pobreza y marginación, advirtió.
Después de ocho semanas de recorrer los municipios de usos y costumbres del estado, expresó su tristeza y coraje por las condiciones de destrucción en que se encuentran la mayor parte de los caminos que comunican a las cabeceras municipales.
Y si Juárez resucitara, dijo, se volvería a morir de puro coraje, después de ver que su estado y su pueblo se encuentran en el abandono total.

sábado, 26 de septiembre de 2009

¿Con qué cara Calderón y compañía piden al pueblo pagar más impuestos?

141 pesos al año
Sergio Aguayo Quezada
Reforma
16 de septiembre de 2009


Es una vergüenza que el presidente de la República y el secretario de Hacienda usen a los pobres para justificar nuevos impuestos cuando, entre el 2000 y el 2005, las principales empresas mexicanas sólo pagaron 141 pesos al año por concepto de Impuesto al Valor Agregado (IVA) e Impuesto sobre la Renta (ISR).

En el primer punto de su decálogo del 2 de septiembre, Felipe Calderón se comprometió a "concentrar la fuerza y los recursos del Estado mexicano" en frenar el "crecimiento de la pobreza". Días después, el titular de Hacienda, Agustín Carstens, dio su visión sobre el quebranto de las finanzas públicas. Aun con los recortes al gasto público, el faltante para el 2010 es de casi 300 mil millones de pesos. Para compensar quieren aumentos permanentes a los impuestos por 175 mil millones; destaca la "Contribución para el Combate a la Pobreza": un mini-IVA del 2 por ciento a las ventas. En el 2006 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) publicó una investigación sobre la devolución de impuestos federales entre el 2000 y el 2005. En los primeros cinco años del gobierno de Vicente Fox casi se duplicó el monto de los impuestos regresados a los contribuyentes mexicanos. Sin embargo, advirtió el auditor, las "devoluciones de impuestos... se encuentran altamente concentradas, generando una situación de privilegio para unos cuantos contribuyentes lo que contraviene el principio de equidad fiscal" (ASF, Auditorías Especiales. Devolución de impuestos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público efectuó a los contribuyentes, 2006).

Pongamos cifras: cada una de las 50 empresas más grandes de México pagaron, en promedio, 74 pesos por ISR y 67 pesos por IVA entre el 2000 y el 2005. ¡141 pesos al año! ¡705 pesos por los cinco años! Aunque la Auditoría no identifica por nombre a las empresas, uno puede suponer que entre ellas están los gigantes de todos conocidos.

Es inmoral pero no ilegal. Lo que hacen las empresas es contratar a ejércitos de contadores y fiscalistas para aprovechar al máximo las oportunidades que brinda el marco legal aprobado por el Congreso de la Unión. El resultado es la inequidad estructural. Comparémoslo con el ISR pagado por quien percibe un salario de 10 mil pesos al mes. Como rara vez presenta declaraciones anuales porque no está obligado a hacerlo, no se beneficia de las magras deducciones a las que tiene derecho. Cada mes, el fisco le quita por ISR 1,037 pesos; muchísimo más de lo pagado por los gigantes en un año.

Cuando la Auditoría Superior de la Federación publicó el documento antes mencionado, hubo una sacudida mediática que fue sepultada rápidamente por otros escándalos. Ejecutivo y Legislativo reaccionaron con indiferencia preservándose intacta la estructura que permite tanta inequidad en el pago de impuestos. Cuando en sus discursos de inicios de septiembre Calderón y Carstens guardaron silencio sobre los "regímenes especiales" (así se les conoce a los privilegios que en 2009 pueden representar hasta 733 mil millones de pesos -SHCP, Presupuesto de Gastos Fiscales 2008), es obvio que optaron por la preservación de un orden establecido que beneficia a unos cuantos. ¿Seguirá encontrando complicidad en los legisladores?

El análisis crítico se alimenta de información confiable. Por ello, en mi columna del 26 de agosto ("Las tres pistas"), defendí el trabajo realizado durante los últimos años por Arturo González de Aragón, titular de la Auditoría Superior de la Federación, quien periódicamente informa sobre despilfarros, ineficiencias y corrupciones. Como en los próximos meses los diputados tomarán la decisión de removerlo o ratificarlo en el cargo, el panismo se apresuró a descalificarlo: César Nava y Josefina Vázquez Mota cuestionaron públicamente su "honorabilidad, profesionalismo e imparcialidad".

Como el panismo no sustentó acusaciones tan graves, podría contraargumentarse que sus adjetivos provienen del resentimiento por la información generada y difundida por el auditor. Entre otros informes, debe irritarles que haya documentado la hiriente inequidad en el pago de los impuestos. Panistas y priistas prefieren a personajes como José Luis Soberanes, el opaco presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que se ha distinguido por su disposición a tomar en cuenta los puntos de vista y los intereses de los poderosos.

Felipe Calderón proclamó, en su discurso del 2 de septiembre, que "es la hora de cambiar, y es la hora de cambiar a fondo". ¡Que lo demuestre atacando los "regímenes especiales" y distribuyendo mejor la carga fiscal! Lo mismo podría decirse de los partidos y de los diputados y senadores que aprobarán las leyes de ingresos y egresos para el próximo año. En tanto no lo hagan, caerán en la hipocresía de lloriquear por los pobres mientras preservan un régimen de injusticias. Parafraseando a un clásico: cobrarán, pero no convencerán.

Una crítica más al paquete económico calderonista

Critica el rector de la UNAM la absurda subordinación a los modelos retro del exterior

Enfermizo distanciamiento entre el poder y las mayorías: Narro

Inviable, el paquete económico para 2010, ya que se concreta a tapar hoyo financiero, acusa

Refrenda la demanda de que se otorguen más recursos a educación, ciencia y tecnología

Foto
El rector de la UNAM, José Narro, durante la ceremonia de clausura de la Semana de la Ciencia y la Innovación 2009Foto Roberto García Ortiz
Ángel Bolaños

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, criticó la propuesta presupuestal y fiscal del gobierno federal, ya que se trata de un planteamiento inviable que se concreta a tapar un hoyo financiero, sin perspectiva de mediano y largo plazos, y refrendó su demanda de que se otorguen más recursos públicos a la educación superior, la ciencia y la tecnología.

Dejar de impulsar, de dar presupuesto a estas áreas es, simple y llanamente, hipotecar el futuro del país, resaltó.

Al participar en la clausura de la Semana de la Ciencia y la Innovación 2009, realizada en el Palacio de Minería, advirtió que es indispensable un debate sobre las prioridades nacionales, ya que el modelo seguido no ha resultado pertinente en el terreno económico, pero tampoco en el académico y menos en el social. No crecemos lo que se requiere ni la gente en México vive mejor.

Pide respaldo de toda la sociedad

En el discurso pronunciado en ese acto –organizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, al que asistió el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard–, el rector resaltó la grave miopía política en torno a un modelo desvencijado y contraproducente.

Se refirió también a la absurda subordinación a los modelos retro del exterior y el distanciamiento enfermizo respecto a los problemas y carencias de la mayoría, lo que nos tiene sumidos en un pozo profundo y peligroso.

Preocupa, y mucho, resaltó, el desinterés de numerosos individuos en el conocimiento, y verdaderamente angustia que su producción y transmisión no sean prioridades en México.

Sostuvo que los asuntos del saber y el conocimiento no marchan bien en el país. Dio ejemplos: sólo 27 de cada cien personas en edad de asistir a la universidad lo pueden hacer, y 22 por ciento del total de jóvenes no estudian ni trabajan.

Explicó que México está muy lejos de las coberturas educativas en Estados Unidos, Canadá y España. No obstante,nuestro drama es que estamos por debajo del promedio en Argentina, Uruguay o Chile, pero también de Panamá, Perú o Colombia, añadió.

La inversión en ciencia en México es 20 por ciento menor a la de los países de la OCDE, y en la región nos adelantan por mucho Brasil y otras naciones.

No ha de extrañar, entonces, que de cada cien patentes concedidas el año pasado aquí, 98 correspondan a extranjeros, y sólo dos a connacionales.

En la batalla por lograr un mayor presupuesto para ciencia y educación superior, el rector de la UNAM expuso que espera contar no sólo con el respaldo de la Cámara de Diputados, sino de toda la sociedad mexicana.

Reconoció el apoyo que ya tiene de Marcelo Ebrard, y no perdió la oportunidad de pasar la bandera al director del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Villa, quien antes se había referido a él como amigo de luchas.

Ni la educación ni la ciencia van a quebrar las finanzas públicas, menos si se toma en cuenta que el gasto en esa materia no llega sino apenas a uno por ciento, abundó.

Narro llegó al Palacio de Minería con retraso de unos 15 minutos, por un inconveniente, según explicó,ocasionado por otro personaje de la vida nacional, un secretario de Estado, aclaró, que lo hizo retrasarse, y cuya identidad se reservó.

¿Ese personaje es el secretario de Educación, Alonso Lujambio?, se le preguntó en entrevista. Respondió que no, y rechazó también que se tratara del titular de Hacienda, Agustín Carstens.

Luego se le preguntó sobre el proyecto económico del gobierno federal para 2010, en especial el impuesto de 2 por ciento general al consumo. Contestó que es una propuesta inviable, porque sólo se concreta a tapar un hoyo financiero, cuando lo que se requiere es una perspectiva de mediano y largo plazos.

México requiere garantizar ingreso para tener proyectos de desarrollo importantes; en infraestructura, en empleo, en la salud y, por supuesto, en educación y en ciencia, apuntó.

Sacó a relucir las reflexiones y recomendaciones en materia presupuestal hechas por un grupo de expertos de la UNAM.

Se anunció, expuso, que el país tendría un proceso de acciones, medidas y proyectos para impulsar el empleo y reactivar la economía, pero, con todo respeto, no las vemos. ¿Donde están los grandes proyectos de desarrollo del país? ¿Dónde están las grandes propuestas para el futuro de México?

En el acto –que puso fin a cinco días de exposiciones y debates en los que participaron premios Nobel y Príncipe de Asturias, así como investigadores de universidades de varios países– hubo un pronunciamiento unánime contra la intención del Ejecutivo de reducir el presupuesto a las instituciones de educación superior.

En ese contexto, la titular del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, Esther Orozco, rescató la consigna acuñada por el mismo Narro hace un año: Ni un peso atrás.

Villa Rivera, quien antecedió al rector de la UNAM, advirtió que en estos momentos difíciles el desarrollo sustentable del país sólo será posible si se invierte en el desarrollo de recursos humanos, en educación.

Aquella idea de que el desarrollo de los pueblos está basado en la abundancia de sus materias primas dejó de estar vigente. Son aquéllos que han (invertido) y están invirtiendo en la formación de su capital humano y en actividades científicas y tecnológicas los que están logrando un mejor desarrollo, añadió.

A su vez, Marcelo Ebrard infundió optimismo al acto, al asegurar que es posible cambiar el diagnóstico si se toman en cuenta las recomendaciones que hicieron científicos a lo largo de esta semana, las cuales, resaltó, tienen como primer punto la formación de niños y jóvenes, para lo que se requiere de un presupuesto adecuado.


martes, 22 de septiembre de 2009

Ofrece Chomsky conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl
Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar
Todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, llamados intelectuales
Las elecciones en EU, montajes espectaculares


En 1939 planificadores estadunidenses calcularon que fuera cual fuese el resultado de la Segunda Guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global, señaló Chomsky

¿Qué lecciones nos han dejado dos décadas de una realidad mundial unipolar?
Noam Chomsky disertó ayer por la tarde largamente sobre esta pregunta y dejó en oídos del auditorio ideas sorprendentes, en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line.
Ideas sorprendentes como la de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, descrito como una mercancía con una mercadotecnia tan exitosa, que el año pasado mereció el primer lugar en campañas promocionales por parte de la industria de la publicidad. Más famoso que las computadoras Apple. Tan vendible como una pasta de dientes o un fármaco.
O la idea de que la invasión estadunidense a Panamá, en 1989, hoy apenas una nota a pie de página para muchos, fue en realidad la señal de que Wa-shington iniciaba, a través de la ficción de la guerra contra las drogas, una nueva etapa de dominación, cuando apenas habían pasado algunas semanas de la caída del Muro de Berlín.
O bien, un dato puntual, asombroso: la “preocupación” manifestada en 1990, en un taller de desarrollo de estrategias para América Latina en el Pentágono, de que una eventual “apertura democrática” en México osara desafiar a Estados Unidos. La solución propuesta fue imponer a nuestro país un tratado que lo atara de manos con las reformas neoliberales. La propuesta se materializó en el Tratado de Libre Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994.
Así, la reseña de Chomsky de las dos últimas dos décadas llegó al momento actual, al proceso de remilitarización de América Latina con siete nuevas bases en Colombia y la reactivación de la Cuarta Flota de su armada.
Todo, para aterrizar en la visión de un continente, el nuestro, que pese a todo “comienza a liberarse por sí solo de este yugo”, con gobiernos que desafían las directrices de Washington, pero sobre todo con movimientos populares de masas de gran significación.
Congruente con esta importancia que Chomsky da a los procesos sociales y a su constante llamado a visibilizar a sus protagonistas, al concluir su conferencia magistral y una entrevista con TV Unam, el académico todavía tuvo fuerzas para encontrarse brevemente con Trinidad Ramírez, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, esposa del preso político Ignacio del Valle, la cual agradeció al conferencista que fuera firmante de la segunda campaña por la libertad de 11 presos, le regaló su paliacate rojo y, por supuesto, también su machete.
Enseguida se reproducen las palabras de Noam Chomsky en la sala Nezahualcóyotl:
Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: “Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester”. Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa. En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama “intelectuales” y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro.
Los “principales arquitectos”
Un segundo punto, que no hay que olvidar, lo expresó Adam Smith. Él se refería a Inglaterra, la potencia más grande de su tiempo, pero sus observaciones son generalizables. Smith observaba que los “principales arquitectos” de políticas públicas en Inglaterra eran los “comerciantes y los fabricantes”, quienes se aseguraban de que sus intereses fueran bien servidos por tales políticas, por “gravoso” que fuera el efecto en otros –incluido el pueblo de Inglaterra– y pese a la severidad que tuvieran para quienes sufren “la salvaje injusticia de los europeos” en otras partes.
Smith fue una de esas raras figuras que se apartaron de la práctica normal de retratar a Inglaterra como una potencia angelical, única en la historia del mundo, dedicada sin egoísmo al bienestar de los bárbaros. Un ejemplo revelador, en estos términos exactos, es un ensayo clásico de John Stuart Mill, uno de los más decentes e inteligentes intelectuales occidentales, en el que explicaba por qué Inglaterra tenía que culminar su conquista de la India en aras de los más puros fines humanitarios. Lo escribió justo en el momento de mayores atrocidades de Inglaterra en la India, cuando el verdadero fin de una mayor conquista era permitir a Inglaterra apoderarse del monopolio del opio y establecer la más extraordinaria empresa de narcotráfico en la historia mundial, y así obligar a China, con lanchas cañoneras y venenos, a aceptar las mercancías de fabricación británicas, que China no quería.
La plegaria de Mill es la norma cultural. La máxima de Smith es la norma histórica.
Hoy, los principales arquitectos de las políticas públicas no son los “comerciantes y los fabricantes”, sino las instituciones financieras y las corporaciones trasnacionales.
Una refinada versión actual de la máxima de Smith es “la teoría de la inversión en política”, desarrollada por el economista político Thomas Ferguson, la cual considera que las elecciones son la ocasión para que grupos de inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia comprando las elecciones.
Como muestra Ferguson, esta teoría es un mecanismo muy bueno para predecir políticas públicas durante un periodo largo.
Entonces, para lo ocurrido en 2008 debimos haber anticipado que los intereses de las industrias financieras tendrían prioridad para el gobierno de Obama. Fueron sus principales provedoras de fondos y se inclinaron mucho más por Obama que por McCain. Y así resultó ser. El semanario de negocios Business Week se ufana ahora de que la industria de las aseguradoras ganó la batalla por la atención a la salud, y de que las instituciones financieras que crearon la crisis actual emergen incólumes y aun fortalecidas, tras un enorme rescate público –lo que acomoda el escenario para la siguiente crisis–, apuntan los editores. Y añaden que otras corporaciones aprendieron valiosas lecciones de estos triunfos y ahora organizan grandes campañas para frenar la aprobación de cualquier medida relacionada con energía y conservación (por suave que sea), con pleno conocimiento de que frenar esas medidas negará a sus nietos cualquier posibilidad de supervivencia decente. Por supuesto, no es que sean malas personas, ni son ignorantes. Ocurre que las decisiones son imperativos institucionales. Quienes deciden no seguir las reglas son excluidos, a veces en formas muy notables.
Las elecciones en Estados Unidos son montajes espectaculares (extravaganzas), conducidos por la enorme industria de las relaciones públicas que floreció hace un siglo en los países más libres del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, donde las luchas populares habían ganado la suficiente libertad para que el público ya no tan fácilmente fuera controlado por la fuerza. Entonces, los arquitectos de las políticas públicas se dieron cuenta de que iba a ser necesario controlar las actitudes y las opiniones. Uno de los elementos de la tarea era controlar las elecciones.
Estados Unidos no es una “democracia guiada” como Irán, donde los candidatos requieren la aprobación de los clérigos imperantes. En sociedades libres, como Estados Unidos, son las concentraciones de capital las que aprueban candidatos y, entre quienes pasan por el filtro, los resultados terminan casi siempre determinados por los gastos de campaña.
Los operadores políticos están siempre muy conscientes de que con frecuencia el público disiente profundamente, en algunos puntos, de los arquitectos de las políticas públicas. Entonces, las campañas electorales evitan ahondar en cualquier punto y favorecen las consignas, las florituras de oratoria, las personalidades y el chismorreo. Cada año la industria de la publicidad otorga un premio a la mejor campaña promocional del año. En 2008 el premio se lo llevó la campaña de Obama, derrotando incluso a las computadoras Apple. Los ejecutivos estaban eufóricos. Se ufanaban abiertamente de que éste era su éxito más grande desde que comenzaron a promocionar candidatos cual si fueran pasta de dientes o fármacos que asocian con estilos de vida, técnicas que cobraron fuerza durante el periodo neoliberal, primero que nada con Reagan.
En los cursos de economía, uno aprende que los mercados se basan en consumidores informados que eligen racionalmente sus opciones. Pero quien mire un anuncio de televisión sabe que las empresas destinan enormes recursos a crear consumidores uniformados que eligen irracionalmente sus opciones. Los mismos dispositivos utilizados para derruir mercados se adaptan al objetivo de socavar la democracia, creando votantes desinformados que tomarán decisiones irracionales a partir de una limitada serie de opciones compatibles con los intereses de los dos partidos, que a lo sumo son facciones competidoras de un solo partido empresarial.
Tanto en el mundo de los negocios como en el político, los arquitectos de las políticas públicas son constantemente hostiles con los mercados y con la democracia, excepto cuando buscan ventajas temporales. Por supuesto, la retórica puede decir otra cosa, pero los hechos son bastante claros.
La máxima de Adam Smith tiene algunas excepciones, que son muy instructivas. Un ejemplo contemporáneo importante son las políticas de Washington hacia Cuba desde que ésta obtuvo su independencia, hace 50 años. Estados Unidos es una sociedad que goza de una libertad poco común, así que contamos con buen acceso a los registros internos que revelan el pensamiento y los planes de los arquitectos de las políticas públicas. A los pocos meses de la independencia de Cuba, el gobierno de Eisenhower formuló planes secretos para derrocar al régimen e inició programas de guerra económica y de terrorismo, cuya escala fue aumentada bruscamente por Kennedy, y que continúan en varias formas hasta nuestros días. Desde el inicio, la intención explícita fue castigar lo suficiente al pueblo cubano para que derrocara al régimen “criminal”. Su crimen era haber “logrado desafiar” políticas estadunidenses que databan de la década de 1820, cuando la doctrina Monroe declaró la intención estadunidense de dominar el hemisferio occidental sin tolerar interferencia alguna de fuera ni de dentro.
Aunque las políticas bipartidistas hacia Cuba concuerdan con la máxima de Tucídides, entran en conflicto con el principio de Adam Smith, y como tales nos brindan una mirada especial sobre cómo se configuran las políticas. Durante décadas, el pueblo estadunidense ha favorecido la normalización de relaciones con Cuba. Desatender la voluntad de la población es normal, pero en este caso es más interesante que sectores poderosos del mundo de los negocios favorezcan también la normalización: las agroempresas, las corporaciones farmacéuticas y de energía, y otros que comúnmente fijan los marcos de trabajo básicos para la construcción de políticas. En este caso sus intereses son atropellados por un principio de los asuntos internacionales que no recibe el reconocimiento apropiado en los tratados académicos en la materia: podríamos llamarlo “el principio de la Mafia”. El Padrino no tolera que nadie lo “desafíe y se salga con la suya”, ni siquiera el pequeño tendero que no puede pagarle protección. Es muy peligroso. Debe, por tanto, erradicarse brutalmente, de tal modo que otros entiendan que desobedecer no es opción. Que alguien “logre desafiar” al Amo puede volverse un “virus” que “disemine el contagio”, por tomar prestado el término usado por Kissinger cuando se preparaba a derrocar el gobierno de Allende.
Ésa ha sido una doctrina principal en la política exterior estadunidense durante el periodo de su dominio global y, por supuesto, tiene muchos precedentes. Otro ejemplo, que no tengo tiempo de revisar aquí, es la política estadunidense hacia Irán a partir de 1979.
Tomó su tiempo cumplir los objetivos plasmados en la doctrina Monroe, y algunos de éstos siguen topándose con muchos impedimentos. El fin último perdura y es incuestionable. Adquirió mucho mayor significación cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en una potencia global dominante y desplazó a su rival británico. La justificación se ha analizado con lucidez.
Por ejemplo, cuando Wa-shington se preparaba para derrocar al gobierno de Allende, el Consejo de Seguridad Nacional puntualizó que si Estados Unidos no lograba controlar América Latina, no podría esperar “consolidar un orden en ninguna parte del mundo”, es decir, imponer con eficacia su dominio sobre el planeta. La “credibilidad” de la Casa Blanca se vería socavada, como lo expresó Henry Kissinger. Otros también podrían intentar “salirse con la suya en el desafío” si el “virus” chileno no era destruido antes de que “diseminara el contagio”. Por tanto, la democracia parlamentaria en Chile tuvo que irse, y así ocurrió el primer 11 de septiembre, en 1973, que está borrado de la historia en Occidente, aunque en términos de consecuencias para Chile y más allá sobrepase, por mucho, los terribles crímenes del 11 de septiembre de 2001.
Aunque las máximas de Tucídides y Smith, y el principio de la Mafia, no dan cuenta de todas las decisiones de política exterior, cubren una gama bastante amplia, como también lo hace el corolario referente al papel de los intelectuales. No son el final de la sabiduría, pero se encaminan a él.
Con el contexto proporcionado hasta el momento, miremos el “momento unipolar”, que es el tópico de gran cantidad de discusiones académicas y populares desde que se colapsó la Unión Soviética, hace 20 años, dejando a Estados Unidos como la única superpotencia global en vez de ser sólo la primera superpotencia, como antes. Aprendemos mucho acerca de la naturaleza de la guerra fría, y del desarrollo de los acontecimientos desde entonces, mirando cómo reacciona Washington a la desaparición de su enemigo global, esa “conspiración monolítica y despiadada” para apoderarse del mundo, como la describía Kennedy.
Unas semanas después de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos invadió Panamá. El propósito era secuestrar a un delincuente menor, que fue llevado a Florida y sentenciado por crímenes que había cometido, en gran medida, mientras cobraba en la CIA. De valioso amigo se convirtió en demonio malvado por intentar adoptar una actitud desafiante y salirse con la suya, al andarse con pies de plomo en el apoyo a las guerras terroristas de Reagan en Nicaragua.
La invasión mató a varios miles de personas pobres en Panamá, según fuentes panameñas, y reinstauró el dominio de los banqueros y narcotraficantes ligados a Estados Unidos. Fue apenas algo más que una nota de pie de página en la historia, pero en algunos aspectos rompió la tendencia. Uno de ellos fue que se hizo necesario contar con un nuevo pretexto, y éste llegó rápido: la amenaza de narcotraficantes de origen latino que buscan destruir a Estados Unidos. Richard Nixon ya había declarado la “guerra contra las drogas”, pero ésta asumió un nuevo y significativo papel durante el momento unipolar.
“Sofisticación tecnológica” en el tercer mundo
La necesidad de un nuevo pretexto guió también la reacción oficial en Washington ante el colapso de la superpotencia enemiga. El gobierno de Bush padre trazó el nuevo rumbo a los pocos meses: en resumidas cuentas, todo se mantendrá bastante igual, pero tendremos nuevos pretextos. Todavía requerimos de un enorme sistema militar, pero ahora hay un nuevo justificante: la “sofisticación tecnológica” de las potencias del tercer mundo. Tenemos que mantener la “base industrial de defensa”, eufemismo para describir la industria de alta tecnología apoyada por el Estado. Debemos mantener fuerzas de intervención dirigidas a las regiones ricas en energéticos de Medio Oriente, donde no “haríamos responsable al Kremlin” de las amenazas significativas a nuestros intereses, a diferencia de las décadas de engaño cuando eso ocurría.
Todo lo anterior pasó muy en silencio, apenas si se notó. Pero para quienes confían en entender el mundo, es bastante ilustrativo.
Como pretexto para una intervención, fue útil invocar una “guerra a las drogas”, pero como pretexto es muy estrecho. Se necesitaba uno de más arrastre. Rápidamente las elites se volcaron a la tarea y cumplieron su misión. Declararon una “revolución normativa” que confería a Estados Unidos el derecho a una “intervención por razones humanitarias” escogida por definición, por la más noble de las razones.
Para expresarlo con sutileza, ni las víctimas tradicionales se inmutaron. Las conferencias de alto nivel en el Sur global condenaron con amargura “el así llamado ‘derecho’ a una intervención humanitaria”. Era necesario un refinamiento adicional, por lo que se diseñó el concepto de “responsabilidad de proteger”. Quienes prestan atención a la historia no se sorprenderán al descubrir que las potencias occidentales ejercen su “responsabilidad de proteger” de modo muy selectivo, en adherencia estricta a las tres máximas descritas. Los hechos perturban de tan obvios, y requieren considerable agilidad de las clases intelectuales: otra reveladora historia que debo dejar de lado.
Conforme el momento unipolar se iluminó, otra cuestión que se puso al frente fue el destino de la OTAN. La justificación tradicional para la organización era la defensa contra las agresiones soviéticas. Al desaparecer la Unión Soviética se evaporó el pretexto. Las almas ingenuas, que tienen fe en las doctrinas del momento, habrían esperado que la OTAN desapareciera también; por el contrario, se expandió con rapidez. Los detalles revelan mucho acerca de la guerra fría y de lo que siguió. A nivel más general revelan cómo se forman y ejecutan las políticas de los estados.
A medida que se colapsó la Unión Soviética, Mijail Gorbachov hizo una pasmosa concesión: permitió que una Alemania unificada se uniera a una alianza militar hostil encabezada por la superpotencia global, pese a que Alemania por sí sola casi había destruido Rusia en dos ocasiones durante el siglo XX. Sin embargo, fue un quid pro quo, “un esto por aquello, una reciprocidad”. El gobierno de Bush prometió a Gorbachov que la OTAN no se extendería a Alemania oriental, y que desde luego no llegaría más al oriente. También le aseguró al mandatario soviético “que la organización se transformaría en un ente más político”. Gorbachov propuso también una zona libre de armas nucleares desde el Ártico al Mar Negro, un paso hacia una “zona de paz” que eliminara cualquier amenaza a Europa occidental u oriental. Tal propuesta se pasó por alto sin consideración alguna.
Poco después llegó Bill Clinton al cargo. Muy pronto se desvanecieron los compromisos de Washington. No es necesario abundar sobre la promesa de que la OTAN se convertiría en un ente más político. Clinton expandió la organización hacia el este, y Bush fue más allá. En apariencia Barack Obama intenta continuar la expansión.
Un día antes del primer viaje de Barack Obama a Rusia, su asistente especial en Seguridad Nacional y Asuntos Eurasiáticos informó a la prensa: “No vamos a dar seguridades a los rusos, ni a darles ni intercambiar nada con ellos respecto de la expansión de la OTAN o la defensa con misiles”.
Se refería a los programas de defensa con misiles estadunidenses en Europa oriental y a la posibilidad de convertir en miembros de la OTAN a dos vecinos de Rusia, Ucrania y Georgia. Ambos pasos eran vistos por los analistas occidentales como serias amenazas a la seguridad rusa, por lo que, de igual modo, podían inflamar las tensiones internacionales.
Ahora, la jurisdicción de la OTAN es todavía más amplia. El asesor de Seguridad Nacional de Obama, el comandante de Marina James Jones, hace llamados a que la organización se amplíe al sur y también al este, de modo que se refuerce el control estadunidense sobre las reservas energéticas de Medio Oriente. El general Jones también aboga por una “fuerza de respuesta de OTAN”, que confiera a la alianza militar encabezada por Estados Unidos “mucho mayor capacidad y flexibilidad para efectuar acciones con rapidez y en distancias muy largas”, objetivo que ahora Washington se empeña en lograr en Afganistán.
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, informó a la conferencia de la organización que “las tropas de la alianza tienen que custodiar los ductos de crudo y gas que van directamente a Occidente” y, de modo más general, proteger las rutas marinas utilizadas por los buques cisternas y otras “cruciales infraestructuras” del sistema energético. Dicha decisión expresa de forma más explícita las políticas posteriores a la guerra fría: remodelar la OTAN para volverla una fuerza de intervención global encabezada por Estados Unidos, cuya preocupación especial sea el control de los energéticos. Supuestamente, la tarea incluye la protección de un ducto de 7 mil 600 millones de dólares que conduciría gas natural de Turkmenistán a Pakistán e India, pasando por la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están desplegadas las tropas canadienses. La meta es “bloquear la posibilidad de que un ducto alterno brinde a Pakistán e India gas procedente de Irán”, y “disminuir la dominación rusa de las exportaciones energéticas de Asia central”, según informó la prensa canadiense, bosquejando con realismo algunos de los contornos del nuevo “gran juego” en el que la fuerza de intervención internacional encabezada por Estados Unidos va a ser un jugador principal.

El lingüista Noam Chomsky, crítico del imperialismo, disertó ayer en Ciudad UniversitariaFoto Marco Peláez

Largas filas en torno a la Sala Nezahualcóyotl, en el Centro Cultural UniversitarioFoto María Meléndrez Parada
Desde los primeros días posteriores a la guerra fría, se entendía que Europa occidental podría optar por un curso independiente, tal vez con una visión gaullista de Europa, del Atlántico a los Urales. En este caso el problema no es un “virus” que pueda “diseminar el contagio”, sino una pandemia que podría desmantelar todo el sistema de control global. Se supone que, al menos en parte, la OTAN intenta contrarrestar esa seria amenaza. La expansión actual de la alianza, y los ambiciosos objetivos de la nueva organización, dan nuevo empuje a esos fines.
Los acontecimientos continúan atravesando el momento unipolar, adhiriéndose bien a los principios que rigen los asuntos internacionales. Más en específico, las políticas se conforman muy cerca de las doctrinas del orden mundial formuladas por los planificadores estadunidenses de alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939, reconocieron que, fuera cual fuese el resultado de la guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global y desplazaría a Gran Bretaña. En concordancia, desarrollaron planes para que Estados Unidos ejerciera control sobre una porción sustancial del planeta. Esta “gran área”, como le llaman, habría de comprender por lo menos el hemisferio occidental, el antiguo imperio británico, el Lejano Oriente y los recursos energéticos de Asia occidental. En esta gran área, Estados Unidos habría de mantener un “poder incuestionable”, una “supremacía militar y económica”, y actuaría para garantizar “los límites de cualquier ejercicio de soberanía” por parte de estados que pudieran interferir con sus designios globales. Al principio los planificadores pensaron que Alemania predominaría en Europa, pero conforme Rusia comenzó a demoler la Wermacht (las fuerzas armadas nazis), la visión se hizo más y más expansiva, y se buscó que la gran área incorporara la mayor extensión de Eurasia que fuera posible, por lo menos Europa occidental, el corazón económico de Eurasia.
Se desarrollaron planes detallados y racionales para la organización global, y a cada región se le asignó lo que se le llamó su “función”. Al Sur en general se le asignó un papel de servicio: proporcionar recursos, mano de obra barata, mercados, oportunidades de inversión y más tarde otros servicios, tales como recibir la exportación de desperdicios y contaminación. En ese entonces, Estados Unidos no estaba tan interesado en África, así que la pasó a Europa para que “explotara” su reconstrucción a partir de la destrucción de la guerra. Uno podría imaginar relaciones diferentes entre África y Europa a la luz de la historia, pero no se tuvieron en cuenta. En contraste, se reconoció que las reservas de petróleo de Medio Oriente eran una “estupenda fuente de poder estratégico” y uno de los “premios materiales más grandes en la historia del mundo”: la más “importante de las áreas estratégicas del mundo”, para ponerlo en palabras de Eisenhower. Y los planificadores se daban cuenta de que el control del crudo de Medio Oriente proporcionaría a Estados Unidos el “control sustancial del mundo”.
Quienes consideran significativas las continuidades de la historia tal vez recuerden que los planificadores de Truman hacían eco de las doctrinas de los demócratas jacksonianos al momento de la anexión de Texas y de la conquista de medio México, un siglo antes. Tales predecesores anticiparon que las conquistas proporcionarían a Estados Unidos un virtual monopolio del algodón, el combustible de la primera revolución industrial: “Ese monopolio, ahora asegurado, pone a todas las naciones a nuestros pies”, declaró el presidente Tyler. En esa forma, Estados Unidos podría esquivar el “disuasivo británico”, el mayor problema de esa época, y ganar influencia internacional sin precedente.
Concepciones semejantes guiaron a Washington en su política petrolera. De acuerdo con ella –explicaba el Consejo de Seguridad Nacional de Eisenhower–, Estados Unidos debe respaldar regímenes rudos y brutales y bloquear la democracia y el desarrollo, aunque eso provoque una “campaña de odio contra nosotros”, como observó el presidente Eisenhower 50 años antes de que George W. Bush preguntara en tono plañidero “por qué nos odian” y concluyera que debía ser porque odiaban nuestra libertad.
Con respecto a América Latina, los planificadores posteriores a la Segunda Guerra Mundial concluyeron que la primera amenaza a los intereses estadunidenses la representan los “regímenes radicales y nacionalistas que apelan a las masas de población” y buscan satisfacer la “demanda popular de mejoramiento inmediato de los bajos estándares de vida de las masas” y el desarrollo a favor de las necesidades internas del país. Estas tendencias entran en conflicto con las demanda de “un clima económico y político que propicie la inversión privada”, con la adecuada repatriación de las ganancias y la “protección de nuestras materias primas”. Gran parte de la historia subsiguiente fluye de estas concepciones que nadie cuestiona.
TLC, “cura recomendada”
En el caso especial de México, el taller de desarrollo de estrategias para América Latina, celebrado en el Pentágono en 1990, halló que las relaciones Estados Unidos-México eran “extraordinariamente positivas”, y que no las perturbaba ni el robo de elecciones, ni la violencia de Estado, ni la tortura o el escandaloso trato dado o obreros y campesinos, ni otros detalles menores. Los participantes en el taller sí vieron una nube en el horizonte: la amenaza de “una ‘apertura a la democracia’ en México”, la cual, temían, podría “poner en el cargo a un gobierno más interesado en desafiar a Estados Unidos sobre bases económicas y nacionalistas”. La cura recomendada fue un tratado Estados Unidos-México que “encerrara al vecino en su interior” y proponerle las reformas neoliberales de la década de 1980, que “ataran de manos a los actuales y futuros gobiernos” mexicanos en materia de políticas económicas.
En resumen, el TLCAN, impuesto puntualmente por el Poder Ejecutivo en oposición a la voluntad popular.
Y al momento en que el TLCAN entraba en vigor, en 1994, el presidente Clinton instituía también la Operación Guardián, que militarizó la frontera mexicana. Él la explicó así: “no entregaremos nuestras fronteras a quienes desean explotar nuestra historia de compasión y justicia”. No mencionó nada acerca de la compasión y la justicia que inspiraron la imposición de tales fronteras, ni explicó cómo el gran sacerdote de la globalización neoliberal entendía la observación de Adam Smith de que “la libre circulación de mano de obra” es la piedra fundacional del libre comercio.
La elección del tiempo para implantar la Operación Guardián no fue para nada accidental. Los analistas racionales anticiparon que abrir México a una avalancha de exportaciones agroindustriales altamente subsidiadas tarde o temprano socavaría la agricultura mexicana, y que las empresas mexicanas no aguantarían la competencia con las enormes corporaciones apoyadas por el Estado que, conforme al tratado, deberían operar libremente en México. Una consecuencia probable sería la huída de muchas personas a Estados Unidos junto con quienes huyen de los países de Centroamérica, arrasados por el terrorismo reaganita. La militarización de la frontera fue un remedio natural.
Las actitudes populares hacia quienes huyen de sus países –conocidos como “extranjeros ilegales”– son complejas. Prestan servicios valiosos en su calidad de mano de obra superbarata y fácilmente explotable. En Estados Unidos las agroempresas, la construcción y otras industrias descansan sustancialmente en ellos, y ellos contribuyen a la riqueza de las comunidades en que residen. Por otra parte, despiertan tradicionales sentimientos antimigrantes, persistente y extraño rasgo en esta sociedad de migrantes que arrastra una historia de vergonzoso trato hacia ellos. Hace pocas semanas, los hermanos Kennedy fueron vitoreados como héroes estadunidenses. Pero a fines del siglo XIX los letreros de “ni perros ni irlandeses” no los habrían dejado entrar a los restaurantes de Boston. Hoy los emprendedores asiáticos son una fulgurante innovación en el sector de alta tecnología. Hace un siglo, acciones racistas de exclusión impedían el acceso de asiáticos, porque se les consideraba amenazas a la pureza de la sociedad estadunidense.
Sean cuales fueren la historia y las realidades económicas, los inmigrantes han sido siempre percibidos por los pobres y los trabajadores como una amenaza a sus empleos, sus modos de vida y su subsistencia. Es importante tener en cuenta que la gente que hoy protesta con furia ha recibido agravios reales. Es víctima de los programas de manejo financiero de la economía y de globalización neoliberal, diseñados para transferir la producción hacia fuera y poner a los trabajadores a competir unos con otros a escala mundial, bajando los salarios y las prestaciones, mientras se protege de las fuerzas del mercado a los profesionales con estudios. Los efectos han sido severos desde los años de Reagan, y con frecuencia se manifiestan de modos feos y extremos, como muestran las primeras planas de los diarios en los días que corren. Los dos partidos políticos compiten por ver cuál de ellos puede proclamar en forma más ferviente su dedicación a la sádica doctrina de que se debe negar la atención a la salud a los “extranjeros ilegales”. Su postura es consistente con el principio, establecido por la Suprema Corte, de que, de acuerdo con la ley, esas criaturas no son “personas”, y por tanto no son sujetos de los derechos concedidos a las personas. En este mismo momento la Suprema Corte considera la cuestión de si las corporaciones deben poder comprar elecciones abiertamente en lugar de hacerlo de modos más indirectos: asunto constitucional complejo, porque las cortes han determinado que, a diferencia de los inmigrantes indocumentados, las corporaciones son personas reales, de acuerdo con la ley, y así, de hecho, tienen derechos que rebasan los de las personas de carne y hueso, incluidos los derechos consagrados por los tan mal nombrados “acuerdos de libre comercio”. Estas reveladoras coincidencias no me provocan comentario alguno. La ley es en verdad un asunto solemne y majestuoso.
El espectro de la planificación es estrecho, pero permite alguna variación. El gobierno de Bush II fue tan lejos, que llegó al extremo del militarismo agresivo y ejerció un arrogante desprecio, inclusive hacia sus aliados. Fue condenado duramente por estas prácticas, aun dentro de las corrientes principales de opinión. El segundo periodo de Bush fue más moderado. Algunas de sus figuras más extremistas fueron expulsadas: Rumsfeld, Wolfowitz, Douglas Feith y otros. A Cheney no lo pudieron quitar porque él era la administración. Las políticas comenzaron a retornar más hacia la norma. Al llegar Obama al cargo, Condoleeza Rice predecía que seguiría las políticas del segundo periodo de Bush, y eso es en gran medida lo que ha ocurrido, más allá del estilo retórico diferente, que parece haber encantado a buena parte del mundo… tal vez por el descanso que significa que Bush se haya ido.
En el punto más candente de la crisis de los misiles cubanos, un asesor de alto rango del gobierno de Kennedy expresó muy bien algo que hoy es una diferencia básica entre George Bush y Barack Obama. Los planificadores de Kennedy tomaban decisiones que literalmente amenazaban a Gran Bretaña con la aniquilación, pero sin informar a los británicos.
En ese punto, el asesor definió la “relación especial” con el Reino Unido. “Gran Bretaña –dijo– es nuestro teniente”; el término más de moda hoy sería “socio”. Gran Bretaña, por supuesto, prefiere el término en boga. Bush y sus cohortes se dirigían al mundo tratando a todos como “nuestros tenientes”. Así, al anunciar la invasión de Irak, informaron a Naciones Unidas que podía obedecer las órdenes estadunidenses, o volverse “irrelevante”. Es natural que una desvergonzada arrogancia así levante hostilidades.
Obama adopta un curso de acción diferente. Con afabilidad saluda a los líderes y pueblos del mundo como “socios” y únicamente en privado continúa tratándolos como “tenientes”, como “subordinados”. Los líderes extranjeros prefieren con mucho esta postura, y el público en ocasiones queda hipnotizado por ella. Pero es sabio atender a los hechos, y no a la retórica o a las conductas agradables. Porque es común que los hechos cuenten una historia diferente. En este caso también.
Tecnología de la destrucción
El actual sistema mundial permanece unipolar en una sola dimensión: el ámbito de la fuerza. Estados Unidos gasta casi lo mismo que el resto del mundo junto en fuerza militar, y está mucho más avanzado en la tecnología de la destrucción. Está solo también en la posesión de cientos de bases militares por todo el mundo, y en la ocupación de dos países situados en cruciales regiones productoras de energéticos. En estas regiones está estableciendo, además, enormes megaembajadas; cada una de ellas es en realidad es una ciudad dentro de otra: clara indicación de futuras intenciones. En Bagdad se calcula que los costos de la megaembajada asciendan de mil 500 millones de dólares este año a mil 800 millones en los años venideros. Se desconocen los costos de sus contrapartes en Pakistán y Afganistán, como también se desconoce el destino de las enormes bases militares que Estados Unidos instaló en Irak.
El sistema global de bases se comienza a extender ahora por América Latina. Estados Unidos ha sido expulsado de sus bases en Sudamérica; el caso más reciente es el de la base de Manta, en Ecuador, pero recientemente logró arreglos para utilizar siete nuevas bases militares en Colombia, y se supone que intenta mantener la base de Palmerola, en Honduras, que jugó un papel central en las guerras terroristas de Reagan. La Cuarta Flota estadunidense, desbandada en los años 50 del siglo XX, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión colombiana a Ecuador. Su responsabilidad cubre el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas circundantes. La Marina incluye, entre sus “variadas operaciones”, acciones “contra el tráfico ilícito, maniobras simuladas de cooperación en seguridad, interacciones ejército-ejército y entrenamiento bilateral y multilateral”. Es entendible que la reactivación de la flota provoque protestas y preocupación de gobiernos como el de Brasil, el de Venezuela y otros.
La preocupación de los sudamericanos se ha incrementado por un documento de abril de 2009, producido por el comando de movilidad aérea estadunidense (US Air Mobility Command), que propone que la base de Palanquero, en Colombia, pueda convertirse en el “sitio de seguridad cooperativa” desde el cual “puedan ejecutarse operaciones de movilidad”. El informe anota que, desde Palanquero, “casi medio continente puede ser cubierto con un C-17 (un aerotransporte militar) sin recargar combustible”. Esto podría formar parte de “una estrategia global en ruta”, que “ayude a lograr una estrategia regional de combate y con la movilidad de los trayectos hacia África”. Por ahora, “la estrategia para situar la base en Palanquero debe ser suficiente para fijar el alcance de la movilidad aérea en el continente sudamericano”, concluye el documento, pero prosigue explorando opciones para extender el sistema a África con bases adicionales, todo como parte de un sistema global de vigilancia, control e intervención.
Estos planes forman parte de una política más general de militarización de América Latina. El entrenamiento de oficiales latinoamericanos se ha incrementado abruptamente en los últimos 10 años, mucho más allá de los niveles de la guerra fría.
La policía es entrenada en tácticas de infantería ligera. Su misión es combatir “pandillas de jóvenes” y “populismo radical”, término este último que debe de entenderse muy bien en América Latina.
El pretexto es la “guerra contra las drogas”, pero es difícil tomar eso muy en serio, aun si aceptáramos la extraordinaria suposición de que Estados Unidos tiene derecho a encabezar una “guerra” en tierras extranjeras. Las razones son bien conocidas, y fueron expresadas una vez más a fines de febrero por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria. Su informe concluye que la guerra al narcotráfico ha sido un fracaso total y demanda un drástico cambio de política, que se aleje de las medidas de fuerza en los ámbitos interno y externo e intente medidas menos costosas y más efectivas.
Los estudios llevados a cabo por el gobierno estadunidense, y otras investigaciones, han mostrado que la forma más efectiva y menos costosa de controlar el uso de drogas es la prevención, el tratamiento y la educación. Han mostrado además que los métodos más costosos y menos eficaces son las operaciones fuera del propio país, tales como las fumigaciones y la persecución violenta. El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para mostrarnos que los objetivos de la “guerra contra las drogas” no son los que se anuncian. Para determinar los objetivos reales, podemos adoptar el principio jurídico de que las consecuencias previsibles constituyen prueba de la intención. Y las consecuencias no son oscuras: subyace en los programas una contrainsurgencia en el extranjero y una forma de “limpieza social” en lo interno, enviando enormes números de personas “superfluas”, casi todas hombres negros, a las penitenciarías, fenómeno que condujo ya a la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, por mucho, desde que se iniciaron los programas, hace 30 años.
Aunque el mundo es unipolar en la dimensión militar, no siempre ha sido así en la dimensión económica. A principios de la década de 1970, el mundo se había vuelto económicamente “tripolar”, con centros comparables en Norteamérica, Europa y el noreste asiático. Ahora la economía global se ha vuelto aún más diversa, en particular tras el rápido crecimiento de las economías asiáticas que desafiaron las reglas del neoliberal “Consenso de Washington”.
También América Latina comienza a liberarse por sí sola de este yugo. Los esfuerzos estadunidenses por militarizarla son una respuesta a estos procesos, particularmente en Sudamérica, la cual por vez primera desde las conquistas europeas comienza a enfrentar los problemas fundamentales que han plagado el continente. He ahí el inicio de movimientos encaminados a la integración de países que tradicionalmente se orientaban hacia Occidente, no uno hacia el otro, y también un impulso por diversificar las relaciones económicas y otras relaciones internacionales. Están también, por último, algunos esfuerzos serios por dar respuesta a la patología latinoamericana de que son los estrechos sectores acaudalados los que gobiernan en medio de un mar de miseria, quedando los ricos libres de responsabilidades, excepto la de enriquecerse a sí mismos. Esto último es muy diferente de Asia oriental, como se puede medir observando la fuga de capitales. En Asia oriental tales fugas se han controlado con mucha fuerza. En Corea del Sur, por ejemplo, durante su periodo de rápido crecimiento, la exportación de capitales podía acarrear la pena de muerte.
Estos procesos en América Latina, en ocasiones encabezados por impresionantes movimientos populares de masas, son de gran significación. No es sorpresivo que provoquen amargas reacciones entre las elites tradicionales, respaldadas por la superpotencia hemisférica. Las barreras son formidables, pero, si logran remontarse, los resultados van a cambiar en forma significativa el curso de la historia latinoamericana, y sus impactos más allá de ella no serán pequeños.
Traducción: Ramón Vera Herrera

Austeridad y anulación de privilegios fiscales, ejes de la propuesta
Presenta López Obrador plan para generar $500 mil millones


Alma E. Muñoz

Andrés Manuel López Obrador presentó ayer su plan económico alternativo para generar 500 mil millones de pesos para las finanzas públicas. Convocó a diputados del Frente Amplio Progresista (FAP) a elaborar dos iniciativas de ley, una de austeridad y otra de eliminación de privilegios fiscales, para encarar el déficit previsto para 2010.
Frente a la Cámara de Diputados, sostuvo: “si existe un faltante de 500 mil millones de pesos en las finanzas públicas, se puede cubrir ahorrando 200 mil millones del gasto corriente, reduciendo en 15 por ciento las partidas de servicios personales y gasto de operación del gobierno. Asimismo, es posible obtener otros 300 mil millones mediante el cobro de impuestos a grandes empresarios y banqueros”, con la eliminación de los regímenes especiales.
Propuso que cinco legisladores del FAP –los diputados por el PT, Mario Di Costanzo, Ifigenia Martínez y Jaime Cárdenas; Ricardo Monreal, coordinador de los senadores petistas, y el perredista Adán Augusto López Hernández–, más dos economistas y tres abogados, integren una comisión para elaborar dichas iniciativas, y las presenten el próximo 12 octubre en el mismo lugar, en un mitin como el de la tarde de ayer.
Ante miles de integrantes el Movimiento nacional en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional, López Obrador dijo que su propuesta es sencilla, eficaz y justa, porque “proponemos otro camino que ayude a enfrentar el problema de las finanzas públicas sin afectar a la gente y sin agravar la crisis económica”: aplicar un verdadero plan de austeridad republicana, y acabar con los privilegios fiscales.
Citó entre éstos la consolidación fiscal, la exención de impuestos por ventas de empresas en la Bolsa Mexicana de Valores, las tasas de impuestos sobre dividendos, la depreciación acelerada de activos, el abuso en donativos deducibles y el incumplimiento de pagos de créditos fiscales.
Al desglosar su propuesta, dijo que se pueden reducir 50 por ciento los salarios y prestaciones de altos funcionarios públicos –de directores adjuntos para arriba–, de los tres poderes de gobierno y de los estados, lo que significaría un ahorro de 95 mil millones de pesos.
Desaparecer las partidas para la atención médica privada, para la caja de ahorro especial y los bonos extraordinarios que recibe la alta burocracia, así como eliminar las pensiones a ex presidentes de la República, generaría otros 30 mil millones de pesos.
Si se eliminan o reducen las partidas para el pago de alimentación, gastos de publicidad, telefonía celular, oficinas alternas, renta de computadoras, vehículos y aviones; pago de asesorías, gastos de representación, combustibles y lubricantes; adquisición de vehículos, boletos de avión y viajes al extranjero, se obtendrían otros 50 mil millones, y otros 22 mil 680 millones por reducir 5 por ciento las participaciones federales a los gobiernos estatales.
Consideró “injusta e inmoral la fantochería de Felipe Calderón y de otros funcionarios, de tener a su disposición una flotilla de aviones y helicópteros para moverse por el país y el extranjero. Sólo por este concepto se gastan casi mil millones de pesos al año”. Por ejemplo, el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, “renta un jet privado por 4 mil dólares la hora”.
En cuanto a los privilegios fiscales, denunció –acompañado en el templete por diputados, entre ellos los coordinadores del PRD, Alejandro Encinas; del PT, Pedro Vázquez, y de Convergencia, Pedro Jiménez León– que esta práctica persiste desde el echeverriato, cuando “se celebró un pacto secreto con la cúpula empresarial, que se ha venido ampliando y ratificando sexenio tras sexenio” para concederles el privilegio de no pagar o devolverles impuestos.
Resaltó que los gobiernos de PRI y PAN “han querido justificar esta evasión y elusión fiscal con la falacia del fomento a la inversión”, cuando tan sólo en el periodo 2001-2005 “la inversión privada se incrementó en 279 mil millones de pesos, mientras las devoluciones de impuestos alcanzaron 604 mil millones. O sea, ¡más del doble!”, exclamó.
Manifestó que otro ejemplo de “este proceder faccioso son los créditos fiscales no pagados por grandes empresarios y banqueros. La cartera total, que también incluye a otros deudores, sumaba, al 30 de junio de este año, 468 mil 770 millones de pesos”.
López Obrador planteó que con su propuesta “se podría resolver el problema de las finanzas públicas sin aumentar impuestos ni los precios de las gasolinas, el diesel, el gas y la electricidad, y sin contratar más deuda pública como ellos (Felipe Calderón y Agustín Cárstens) proponen”.
Además, “sobrarían unos 140 mil millones que podrían destinarse al otorgamiento de créditos a pequeñas y medianas empresas y comercios, para evitar mayor mortandad de negocios y pérdida de empleos, así como para incrementar el presupuesto a la educación pública, la salud, el campo y a las comunidades indígenas”.

AMLO: aprobar paquete fiscal de Calderón es un riesgo de estallido social
Si se aprueba sólo se "desgraciará" más al pueblo; "la gente ya no tiene para lo indispensable", alertó.
Ciro Pérez, enviado, y La Jornada En Línea Publicado: 22/09/2009 18:40
Oaxaca, Oax. La aprobación del paquete económico que el gobierno “espurio” envió al Congreso pone en riesgo al país de un estallido social, aseguró Andrés Manuel López Obrador.
De gira por el estado, el tabasqueño consideró que un alza a las tasas de las contribuciones generará una mayor inflación, se profundizará la recesión económica, habrá quiebra de empresas y comercios, aumentará desempleo y, esto, dijo, disparará los índices de violencia y delincuencia en el territorio nacional.
El gobierno usurpador, expresó, sólo “desgraciará” más al pueblo de México si los diputados federales del PRI y el PAN aprueban el paquete económico calderonista, que consiste en la aplicación de más impuestos e incremento a los precios de la gasolina, el gas, la energía eléctrica y el diesel.
“Ya no hay recursos, la gente ya no tiene para lo más indispensable”, agregó el Tabasqueño al manifestar que en el país hay una situación de desesperación.
Adelantó que estará pendiente sobre la encomienda que ayer lunes les hizo a los diputados del Frente Amplio Progresista, de elaborar las iniciativas de ley sobre austeridad republicana y eliminación de privilegios fiscales.
Ambas legislaciones “ayudarían a tener 500 mil millones de pesos, resolver el problemas de las finanzas públicas y, al mismo tiempo, reactivar la economía y apuntalar a las pequeñas y medianas empresas para que no haya más despidos de trabajadores”, explicó.
Reiteró que con la aplicación de las dos propuestas económicas podrían recaudarse de manera adicional 500 mil millones de pesos, por lo que ya no sería necesario aumentar impuestos ni elevar precio de los combustibles o de la luz eléctrica.
Asimismo, manifestó que Salinas de Gortari, Calderón Hinojosa, Peña Nieto, Rojas Gutiérrez y Beltrones Rivera están preparando el acuerdo para la aprobación de dicha propuesta: “Lo que quiere el PRI es engañar, simular de que están en contra, van a quitar alguna cosa menor para aprobar el paquete económico del gobierno espurio”, adelantó.
Informó que el próximo 12 de octubre se volverá a llevar a cabo una asamblea nacional del Movimiento en Defensa de la Economía Popular en la sede de la Cámara de Diputados, para continuar defendiendo la economía popular.

Calderón apostó al neoliberalismo para crear empleos y aquí esta el resultado

El desempleo en agosto llega a 6.28%, su peor nivel en 13 años: Inegi
La tasa de desocupación es mayor al 4.15% de igual mes de 2008 y al 6.12% de julio pasado.
Notimex y Reuters Publicado: 22/09/2009 14:58
México, DF. La tasa de desocupación en agosto pasado fue de 6.28 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), porcentaje superior al que se registró en el mismo mes de 2008, cuando se situó en 4.15 por ciento y al de julio pasado cuando registró 6.12 por ciento, con lo que se ubicó en su mayor nivel desde febrero de 1996.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó hoy martes que de acuerdo con los indicadores oportunos, la tasa de desocupación en los hombres creció de 4.01 a 5.70 por ciento, y la de las mujeres avanzó de 4.38 a 7.20 por ciento de agosto del año pasado a igual mes de 2009.
Cifras desestacionalizadas muestran que en el mes de análisis la tasa alcanzó 5.90 por ciento de la PEA, nivel superior al de julio pasado, cuando fue de 5.71 por ciento.
Al considerar sólo el conjunto de 32 principales áreas urbanas del país, la desocupación significó 7.62 por ciento de la PEA en agosto, 2.39 puntos por arriba de la tasa observada durante ese mes de 2008. Con base en cifras desestacionalizadas, la TD se incrementó 0.12 puntos porcentuales respecto a julio pasado.
Con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 59.8 por ciento de la población de 14 años y más en el país se encontraba disponible para producir bienes o servicios, y el restante 40.2 por ciento se ubicó en la población no económicamente activa.

Sr. Carstens, ahí le hablan

Crear más impuestos no es solución para crecimiento: Nobel de Economía
"En México hay muchas cosas que se pueden hacer para impulsar la economía (.) no es el momento indicado para aumentar los impuestos", argumentó Robert Engle.
Notimex Publicado: 22/09/2009 16:27
México, DF. La creación de nuevos impuestos no es una solución para impulsar el crecimiento económico de México, sobre todo cuando aún se encuentra en recesión, consideró el premio Nobel de Economía 2003, Robert Engle.
Tras su participación en la Semana de la Ciencia y la Innovación 2009, explicó en conferencia de prensa que otros países que enfrentan la misma inestabilidad financiera han reaccionado contrariamente, es decir, conservan sus gastos altos pero con gravámenes bajos.
Por ello "es una solución equivocada" lo que se pretende aplicar en México, ya que se cuentan con otras acciones para reactivar la economía, como flexibilizar y minimizar la reglamentación para la creación de pequeñas empresas.
"En México hay muchas cosas que se pueden hacer para impulsar la economía (.) no es el momento indicado para aumentar los impuestos", argumentó.
El paquete 2010 prevé aumentar de 28 a 30 por ciento el Impuesto Sobre la Renta; de 2.0 a 3.0 por ciento la tasa del Impuesto a los Depósitos en Efectivo y que el monto a gravar sea a partir de 15 mil pesos, en lugar de los 25 mil actuales, así como un nuevo gravamen de 2.0 por ciento a bienes y servicios de consumo generalizado.
El paquete fiscal propone aplicar también un impuesto de 4.0 por ciento a los servicios de telecomunicaciones, como el uso de Internet y teléfono celular, e incrementar la tasas del IEPS que se cobra en juegos y sorteos.De igual manera, incrementar las tasas en los impuestos a la cerveza, bebidas alcohólicas y cigarrillos, así como ajustes a los precios de los energéticos.
Robert Engle se manifestó en favor de implementar reformas que permitan a los gobiernos ahorrar dinero, pero en este momento "no es la mejor idea" de aumentar los impuestos, sino hasta que exista una recuperación financiera.
Sobre la recuperación de la economía estadunidense, el premio Nobel comentó que es altamente probable que se presente a principios del próximo año, aunque al finalizar este tercer trimestre se podría observar una leve mejoría.
"Vamos a tener una recuperación muy moderada en los próximos dos años, y una de las razones es que la industria estadounidense ha logrado enfrentar el peor de los desenlaces mediante la reducción de la fuerza de trabajo, es decir, su mano de obra", sostuvo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Entrevista a Noam Chomsky; se recomienda ampliamente su lectura

Hay una resistencia real al imperio; no existen muchos sitios de los que pueda decirse lo mismo

América Latina es el lugar más estimulante del mundo: Chomsky

La esperanza del cambio anunciada por Barack Obama es sólo una ilusión, considera el escritor

David Brooks, Hermann Bellinghausen y Luis Hernández

América Latina es hoy el lugar más estimulante del mundo, dice Noam Chomsky. Hay aquí una resistencia real al imperio; no existen muchas regiones de las que pueda afirmarse lo mismo.

Entrevistado por La Jornada, uno de los intelectuales disidentes más relevantes de nuestros tiempos señala que la esperanza en el cambio anunciada por Barack Obama es una ilusión, ya que son las instituciones y no los individuos los que determinan el rumbo de la política. A lo sumo, lo que el mandatario representa es un giro desde la extrema derecha al centro de la política tradicional estadunidense.

Presente en México para celebrar los 25 años de La Jornada, el autor de más cien libros, el lingüista, crítico antimperialista, analista del papel que desempeñan los medios de comunicación en la manufactura del consenso, explica cómo la guerra a las drogas se inició en Estados Unidos como parte de una ofensiva conservadora contra la revolución cultural y la oposición a la invasión de Vietnam.

A continuación, presentamos la transcripción completa de sus declaraciones.

América Latina es hoy el lugar más estimulante del mundo. Por primera vez en 500 años hay movimientos hacia una verdadera independencia y separación del mundo imperial; se están integrando países que históricamente han estado separados. Esta integración es un prerrequisito para la independencia. Históricamente, Estados Unidos ha derrocado un gobierno tras otro; ahora ya no puede hacerlo.

Brasil es un ejemplo interesante. Hacia principios de los 60, los programas de (Joao) Goulart no eran tan diferentes de los de (Luiz Inacio) Lula. En aquel caso, el gobierno de (John F.) Kennedy organizó un golpe de Estado militar. Así, el Estado de seguridad nacional se propagó por toda la región como una plaga. Hoy día Lula es el muchacho bueno, al que están tratando de cultivar, en reacción a los gobiernos más militantes en la región. En Estados Unidos no publican los comentarios de Lula favorables a (Hugo) Chávez o a Evo Morales. Los silencian porque no son el modelo.

Hay un movimiento hacia la unificación regional: se empiezan a formar instituciones que, aunque no funcionan del todo, comienzan a existir. Es el caso de Mercosur y Unasur.

Otro caso notable en la región es el de Bolivia. Después del referendo hubo una gran victoria, y también una sublevación bastante violenta en las provincias de la Media Luna, donde están los gobernadores tradicionales, blancos. Un par de docenas de personas murieron. Hubo una reunión regional en Santiago de Chile donde se expresó un gran apoyo a Morales y una firme condena a la violencia, y Morales respondió con una declaración importante. Dijo que era la primera vez en la historia de América Latina, desde la conquista europea, en que los pueblos habían tomado el destino de sus países en sus propias manos sin el control de un poder extranjero, o sea Washington. Esa declaración no fue publicada en Estados Unidos.

Centroamérica está traumatizada por el terror reaganiano. No es mucho lo que sucede allí. Estados Unidos sigue tolerando el golpe militar en Honduras, aunque es significativo que no lo pueda apoyar abiertamente.

Otro cambio, aunque atropellado, es la superación de la patología real en América Latina, probablemente la región más desigual del mundo. Es una región muy rica, siempre gobernada por una pequeña elite europeizada, que no asume ninguna responsabilidad con el resto de sus respectivos países. Se puede ver en cosas muy simples, como el flujo internacional de capital y bienes. En América Latina la fuga de capitales es casi igual a la de la deuda. El contraste con Asia oriental es muy impactante. Aquella región, mucho más pobre, ha tenido mucho más desarrollo económico sustantivo, y los ricos están bajo control. No hay fuga de capitales; en Corea del Sur, por ejemplo, se castiga con la pena de muerte. El desarrollo económico allá es relativamente igualitario.

Control debilitado

Había dos formas tradicionales con las que Estados Unidos controlaba América Latina. Una era el uso de la violencia; la otra, el estrangulamiento económico. Ambas han sido debilitadas.

Los controles económicos son ahora más débiles. Varios países se han liberado del Fondo Monetario Internacional a través de la colaboración. También se han diversificado acciones entre el sur, en lo que la relación de Brasil con Sudáfrica y China ha entrado como factor. Han podido enfrentar algunos problemas internos sin la poderosa intervención de Estados Unidos.

La violencia no ha terminado. Ha habido tres golpes de estado en lo que va de este siglo. El venezolano, abiertamente apoyado por Estados Unidos, fue revertido, y ahora Washington tiene que recurrir a otros medios para subvertir al gobierno, entre ellos ataques mediáticos y apoyo a grupos disidentes. El segundo fue en Haití, donde Francia y Estados Unidos tiraron al gobierno y enviaron al presidente a Sudáfrica. El tercero es el de Honduras, que es un asunto mixto. La Organización de Estados Americanos asumió una postura firme y la Casa Blanca tuvo que seguirla, y proceder muy lentamente. El FMI acaba de otorgar un enorme préstamo a Honduras, que sustituye la reducción de asistencia estadunidense. En el pasado éstos eran asuntos rutinarios. Ahora esas medidas (la violencia y el estrangulamiento económico) se han debilitado.

Estados Unidos está reaccionando y ha dado pasos para remilitarizar la región. La Cuarta Flota, dedicada a América Latina, había sido desmantelada en los 50, pero se está reahabilitando, y las bases militares en Colombia son un tema importante.

La ilusión de Obama

La elección de Barack Obama generó grandes expectativas de cambio hacia América Latina. Pero son sólo ilusiones

Sí hay un cambio, pero el giro es porque el gobierno de Bush se fue tan al extremo del espectro político estadunidense que casi cualquiera se hubiera movido hacia el centro. De hecho el propio Bush en su segundo periodo fue menos extremista. Se deshizo de algunos de sus colaboradores más arrogantes y sus políticas fueron más moderadamente centristas. Y Obama, de manera previsible, continúa con esta tendencia.

Giró hacia la posición tradicional. Pero ¿cuál es esa tradición? Kennedy, por ejemplo, fue uno de los presidentes más violentos de la posguerra. Woodrow Wilson fue el mayor intervencionista del siglo XX. El centro no es pacifista ni tolerante. De hecho Wilson fue quien se apoderó de Venezuela, sacando a los ingleses, porque se había descubierto petróleo. Apoyó a un dictador brutal. Y de allí continuó con Haití y República Dominicana. Mandó a los marines y prácticamente destruyó Haití. En esos países dejó guardias nacionales y dictadores brutales. Kennedy hizo lo mismo. Obama es un regreso al centro.

Es igual con el tema de Cuba, donde durante más de medio siglo Estados Unidos se ha involucrado en una guerra, desde que la isla ganó su independencia. Al principio esta guerra fue bastante violenta, especialmente con Kennedy, cuando hubo terrorismo y estrangulamiento económico, a lo que se opone la mayoría de la población estadunidense. Durante décadas, casi dos tercios de la población han estado en favor de la normalización de las relaciones, pero eso no está en la agenda política.

Las maniobras de Obama se fueron hacia el centro; suspendió algunas de las medidas más extremas del modelo de Bush, y hasta fue apoyado por buena parte de la comunidad cubano-estadunidense. Se movió un poco hacia el centro, pero ha dejado muy claro que no habrá cambios.

Las reformas de Obama

Lo mismo sucede en la política interna. Los asesores de Obama durante la campaña fueron muy cuidadosos en no dejarlo comprometerse con nada. Las consignas fueron la esperanza y el cambio, un cambio en el que creer. Cualquier agencia de publicidad sensata habría hecho que ésas fueran las consignas, pues 80 por ciento del país pensaba que éste marchaba por el carril equivocado. McCain decía cosas parecidas, pero Obama era más agradable, más fácil de vender como producto. Las campañas son sólo asuntos de mercadotecnia, así se entienden a sí mismas. Estaban vendiendo la marca Obama en oposición a la marca McCain. Es dramático ver esas ilusiones, tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

En Estados Unidos casi todas las promesas hechas en el ámbito de reforma laboral, de salud, de energéticos, han quedado casi anuladas. Por ejemplo, el sistema de salud es una catástrofe. Es probablemente el único país en el mundo en el que no hay una garantía básica de atención médica. Los costos son astronómicos, casi el doble de cualquier otro país industrializado. Cualquier persona que tiene bien puesta la cabeza sabe que es la consecuencia de que se trate de un sistema de salud privado. Las empresas no procuran salud, están para obtener ganancias.

Es un sistema altamente burocratizado, con mucha supervisión, altísimos costos administrativos, donde las compañías de seguros tienen formas sofisticadas de evadir el pago de las pólizas, pero no hay nada en la agenda de Obama para hacer algo al respecto. Hubo algunas propuestas light, como por ejemplo la opción pública, pero quedó anulada. Si uno lee la prensa de negocios, encuentra que la portada deBusiness Week reportaba que las aseguradoras celebraban su victoria.

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Noam Chomsky en La JornadaFoto Carlos Ramos Mamahua
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Kennedy fue uno de los presidentes más violentos de la posguerra, considera Noam ChomskyFoto Carlos Ramos Mamahua

Se realizaron campañas muy exitosas en contra de esta reforma, organizadas por los medios y la industria para movilizar segmentos extremistas de la población. Es un país en el que es fácil movilizar a la gente con el miedo, e inculcarle todo tipo de ideas locas, como que Obama va a matar a la abuela de uno. Así lograron revertir propuestas legislativas ya de por si débiles. Si en verdad hubiera habido un compromiso real en el Congreso y la Casa Blanca, esto no hubiera prosperado, pero los políticos estaban más o menos de acuerdo.

Obama acaba de hacer un acuerdo secreto con las compañías farmacéuticas para asegurarles que no habrá esfuerzos gubernamentales por regular el precio de las medicinas. Estados Unidos es el único país en el mundo occidental que no permite que el gobierno use su poder de compra para negociar el precio de los medicamentos. Un 85 por ciento de la población se opone, pero eso no significa diferencia alguna, hasta que todos vean que no son los únicos que se oponen a estas medidas.

La industria petrolera anunció que va a utilizar las mismas tácticas para derrotar cualquier proyecto legislativo de reforma energética. Si Estados Unidos no implanta controles firmes sobre las emisiones de dióxido de carbono, el calentamiento global destruirá la civilización moderna.

El diario Financial Times señaló con razón que si había una esperanza de que Obama pudiera haber cambiado las cosas, ahora sería sorprendente que sí cumpliera con lo mínimo de sus promesas. La razón es que no quería cambiar tanto las cosas. Es una criatura de quienes financiaron su campaña: las instituciones financieras, las energéticas, las empresas. Tiene la apariencia de buen tipo, sería un buen acompañante de cena, pero eso no permite cambiar la política; la afecta un poco. Sí hay cambio, pero es un poco más suave. La política proviene de las instituciones, no está hecha por individuos. Las instituciones son muy estables y muy poderosas. Por supuesto, encuentran la manera de confrontar lo que sucede.

Más de lo mismo

Los medios están un poco sorprendidos de que se esté regresando adonde siempre se estuvo. Lo reportan, es difícil no hacerlo, pero el hecho es que las instituciones financieras se pavonean de que todo está quedando igual que antes. Ganaron. Goldman Sachs ni siquiera intenta ocultar que después de haber hundido la economía está entregando jugosos bonos a sus ejecutivos. Creo que en el pasado trimestre acaba de reportar las ganancias más altas de su historia. Si fueran un poquito más inteligentes lo intentarían ocultar.

Esto se debe a que Obama está respondiendo a quienes apoyaron su campaña: el sector financiero. Miren nada más a quién escogió para su equipo económico. Su primer asesor fue Robert Rubin, el responsable de la derogación de una ley que regulaba al sector financiero, lo cual benefició mucho a Goldman Sachs; asimismo, se convirtió en directivo de Citigroup, hizo una fortuna y se salió justo a tiempo. Larry Summers, quien fue la principal figura responsable de detener toda regulación de los instrumentos financieros exóticos, ahora es el principal asesor económico de la Casa Blanca. Y Timothy Geithner, quien como presidente de la Reserva Federal de Nueva York supervisaba lo que sucedía, es secretario del Tesoro.

En un reportaje reciente se examinó a algunos de los principales asesores económicos de Obama. Se concluyó que gran parte de ellos no deberían estar en el equipo de asesoría, sino enfrentando demandas legales, porque estuvieron involucrados en malos manejos en la contabilidad y otros asuntos que detonaron la crisis.

¿Por cuánto tiempo se pueden mantener las ilusiones? Los bancos están ahora mejor que antes. Primero recibieron un enorme rescate del gobierno y los contribuyentes, y lo utilizaron para fortalecerse. Son más grandes que nunca; absorbieron a los débiles. O sea, se está sentando la base para la próxima crisis. Los grandes bancos se están beneficiando con una póliza de seguros del gobierno, que se llama demasiado grande para fallar. Si se es un banco enorme o una casa de inversión importante, es demasiado importante para fracasar. Si se es Goldman Sachs o Citigroup, no puede fracasar porque eso derrumbaría toda la economía. Por eso pueden hacer préstamos riesgosos, para ganar mucho dinero, y si algo falla, el gobierno los rescata.

La guerra contra el narco

La guerra contra la droga, que desgarra a varios países de América Latina entre los que se encuentra México, tiene viejos antecedentes. Revitalizada por Nixon, fue un esfuerzo por superar los efectos de la guerra de Vietnam en Estados Unidos.

La guerra fue un factor que llevó a una importante revolución cultural en los 60, la cual civilizó al país: derechos de la mujer, derechos civiles. O sea, democratizó el territorio, aterrorizando a las elites. La última cosa que deseaban era la democracia, los derechos de la población, etcétera, así que lanzaron una enorme contraofensiva. Parte de ella fue la guerra contra las drogas.

Ésta fue diseñada para trasladar la concepción de la guerra de Vietnam, de lo que nosotros les estábamos haciendo a los vietnamitas, a lo que ellos nos estaban haciendo a nosotros. El gran tema a fines de los 60 en los medios, incluso los liberales, fue que la guerra de Vietnam fue una guerra contra Estados Unidos. Los vietnamitas estaban destruyendo a nuestro país con drogas. Fue un mito fabricado por los medios en las películas y la prensa. Se inventó la historia de un ejército lleno de soldados adictos a las drogas que al regresar se convertirían en delincuentes y aterrorizarían a nuestras ciudades. Sí, había uso de drogas entre los militares, pero no era muy diferente al que existía en otros sectores de la sociedad. Fue un mito fabricado. De eso se trataba la guerra contra las drogas. Así se cambió la concepción de la guerra de Vietnam a una en la que nosotros eramos las víctimas.

Eso encajó muy bien con las campañas en favor de la ley y el orden. Se decía que nuestras ciudades se desgarraban por el movimiento antibélico y los rebeldes culturales, y que por eso teníamos que imponer la ley y el orden. Allí cabía la guerra contra la droga.

Reagan la amplió de manera significativa. En los primeros años de su administración se intensificó la campaña, acusando a los comunistas de promover el consumo de drogas.

A principios de los 80 los funcionarios que tomaban en serio la guerra contra las drogas descubrieron un incremento significativo e inexplicable de fondos en bancos del sur de Florida. Lanzaron una campaña para detenerlo. La Casa Blanca intervino y suspendió la campaña. Quien lo hizo fue George Bush padre, en ese tiempo encargado de la guerra contra las drogas. Fue cuando la tasa de encarcelamiento se incrementó de manera significativa, en gran parte con presos negros. Ahora el número de prisioneros per cápita es el más alto en el mundo. Sin embargo, la tasa de criminalidad es casi igual que en otros países. Es un control sobre parte de la población. Es un asunto de clase.

La guerra contra las drogas, como otras políticas, promovidas tanto por liberales como por conservadores, es un intento por controlar la democratización de fuerzas sociales.

Hace unos días, el Departamento de Estado de Obama emitió su certificación de cooperación en la lucha contra las drogas. Los tres países que fuerondescertificados son Myamar, una dictadura militar –no importa, está apoyada por empresas petroleras occidentales–, Venezuela y Bolivia, que son enemigos de Estados Unidos. Ni México, ni Colombia, ni Estados Unidos, en todos los cuales hay narcotráfico.

Un lugar interesante

El elemento central del neoliberalismo es la liberalización de los mercados financieros, lo cual hace vulnerables a los países que tienen inversionistas extranjeros. Si uno no puede controlar su moneda y la fuga de capitales, está bajo control de los inversionistas extranjeros. Pueden destruir una economía si no les gusta lo que este país hace. Ésa es otra forma de controlar pueblos y fuerzas sociales, como los movimientos obreros. Son reacciones naturales de un empresariado muy concentrado, con gran conciencia de clase. Claro que hay resistencia, pero fragmentada y poco organizada, y por ello pueden seguir promoviendo políticas a las que se opone la mayoría de la población. A veces esto llega al extremo.

El sector financiero está igual que antes; las aseguradoras de salud han ganado con la reforma sanitaria, las empresas energéticas ganarán con la reforma energética, los sindicatos han perdido con la reforma laboral y, por supuesto, la población de Estados Unidos y la del mundo pierden porque ya de por sí la destrucción de la economía es grave. Si se destruye el medio ambiente, los que de veras sufrirán son los pobres. Los ricos sobrevivirán a los efectos del calentamiento global.

Por esto América Latina es uno de los lugares verdaderamente interesantes. Es uno de los sitios en los que hay verdadera resistencia a todo esto. ¿Hasta dónde llegará? No se sabe. No me sorprendería que haya un giro a la derecha en las próximas elecciones en América del Sur. Aun así, se ha logrado un avance que sienta las bases para algo más. No hay muchos lugares en el mundo de los que pueda decirse lo mismo.


Video de la presentacion de propuestas de la AGP DEMOCRACIA POPULAR